
La semana pasada tuve un sueño:
Hubo un apocalipsis zombie, y unos cuantos nos refugiamos en un castillo pequeño.
Dentro de los refugiados estaba yo, por su claro!
También estaba Salvador Dalí, Diego Rivera, Jackson Pollok y alrededor de 12 personas más, ajenas al arte pintoristico.
No teniamos permitido salir del castillo, pero habia un caballero en armadura que salía cada dos días y traia comida y recursos.
A cada uno de los habitantes no pintoristicos se nos asignaba a un Mentor, un artista.
Yo queria trabajar con Dalí, pero al final de un pasillo, en un balcón, miré a un hombre gordo que captó mi atención: Diego Rivera.
En la vida real, me es indiferente el trabajo de Rivera.
En el sueño, el vato era shilo! Platicabamos temas interesantes, meditabamos en silencio y lo más especial era un trabajo que haciamos cada dos días:
Inflabamos un globo y pintabamos sobre su superficie. Paisajes, personas, cosas.
Después los llevabamos al balcón más alto, lo poniamos en una especie de resortera gigante y los lanzabamos a la chingada, tirando para los edificios de la gran ciudad.

Nosotros no podiamos ver donde caian, pero podiamos escuchar el sonido al estrellarse.
Luego, Diego sacaba un catalejo.
Mediante el catalejo a veces podiamos ver el lugar donde caian nuestros globos.
Al estrellarse, estos manchaban las paredes, mostrando una obra de arte, mostrando nuestros trazos pero en tamaño aumentado en las paredes.
-Don Diego, ¿Para qué estamos decorando la ciudad?
-No es por una necesidad artistica. Te explico: Tal vez aún hay personas en la ciudad. Tenemos que alegrar su día. No lo hacemos por nosotros, lo hacemos para ellos.

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